Los grandes atletas muestran su clase más cuando saben perder que cuando consiguen los triunfos y esto no sucedió con LeBron James, que jugó su peor baloncesto en el sexto partido de las finales de la Conferencia Este y luego no quiso hablar a nadie.
Los Cavaliers y el propio 'King' James habían sido humillados por los magic en el sexto partido para ganarles por 4-2 la eliminatoria al mejor de siete y lograr su pase a las Finales de la NBA.
Pero si el espectáculo deportivo que ofrecieron los Cavaliers en el sexto partido fue intrascendente, la reacción de LeBron, que se quedó con sólo 25 puntos, su peor aportación individual de la serie, al concluir el encuentro fue simplemente deplorable.
El ganador del premio de Jugador Más Valioso (MVP) de la temporada regular que hizo posible que los Cavaliers lograsen la mejor marca (66-16) salió del Amway Arena sin decir una sola palabra ni de felicitación ni de desearle suerte a los jugadores de los Magic y luego marginó por completo a los periodistas.
Se visitó rápido, se colocó los auriculares de la música en los oídos y se fue con un silencio que lo dejará marcado para siempre como un profesional que no sabe perder y lo que es peor que tampoco sabe cumplir con su responsabilidad de atender a los periodistas que también están haciendo su trabajo.
De nada servirá que la NBA le ponga una multa por no cumplir con la obligación que tiene de responder a los periodistas al concluir el partido, el apartado económico es lo que menos le preocupa a James, un súper millonario, lo más grave es que ha dejado por los suelos su imagen, cuando más necesitaba cuidarla.
Anuncios que aburren ya de los nuevos muñecos que se han inventado con su figura y la de Bryant en preparación de lo que iban a ser las 'deseadas' Finales de la NBA, ahora se le van a volver en su contra.
Los compañeros trataron de justificarlo al decir, como el veterano Joe Smith, que había que comprenderlo porque siento toda la frustración al no recibir la ayuda que esperaba del resto de los compañeros, o al menos en los momentos claves.
La reacción negativa de James, de 24 años, no sólo le perjudica a su imagen sino que también ya ha generado todo tipo de interrogantes sin de verdad, a partir de ahora, quiere seguir con los Cavaliers cuando la próxima temporada cumpla con su contrato.
El objetivo del equipo es hacer todo lo posible para conseguir su renovación antes que se convierta en agente libre, pero para ello, primero tendrá que saber con exactitud si esa es la voluntad de James y luego garantizarle la ayuda que esta vez no tuvo en jugadores como el veterano Zydrunas Ilgauskas y el base Mo Williams.
source: cyberdunk